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En un caso que fácilmente puede catalogarse de increíble, una perra en Laguna de Duero, España, parió una camada en la que dos de los cachorros nacieron con un insólito pelambre de color verde fosforito.
El nacimiento fue reportado por Aída y Manuel Vallelado, quienes tienen como una de sus ocupaciones la crianza de perros.
“Hemos tenido alrededor de 40 camadas en esta casa, pero por mucho que frotaba no se iba el color”
Declaró al respecto Aída, expresando su sorpresa por la coloración de los cachorros pertenecientes a la raza podenco-grifón.
De acuerdo con el diario local Laguna al Día, uno de los dos perros falleció, mientras que el otro se desarrolla saludablemente, incluso perdiendo su singular pigmentación capilar.
Hasta ahora se desconoce la causa de que ambos animales hubieran nacido con semejante color de pelo, pero se investiga ya si puede tratarse de un origen viral o bacteriológico.
Asimismo, el caso recuerda el de un perro de la raza labrador que en 2012, en el Reino Unido, también dio a luz a un cachorro verde al que se le apodó “Hulk”. Entonces algunos veterinarios sugirieron que la tintura podría deberse a una sustancia llamada biliverdina que se encuentra en la placenta de las madres.
Sobrenadar; flotar, emerger, ondular. Sostenerse sobre las olas de agua traslúcida, sentir la brisa fresca del viento en la marea justo en la punta de la nariz. Te recomiendo que para escuchar este disco te encuentres en un estado de completa calma; aléjate del ruido exterior, suspéndete y olvida que existes. Las escenas fantásticas que produce el sonido de Paula García y Javier Medialdea bajo el nombre Sobrenadar son infinitas y admirables, pues este proyecto argentino que ahora da a luz a su primer material en formato físico creció en la cuna de Bandcamp, el refugio de todos los artistas emergentes de nuestro tiempo, una plataforma que ha revelado un sinfín de subgéneros musicales nuevos, producto de las grandes transformaciones globales y el híbrido de culturas en los últimos años.
Los sonidos que brillan bajo el Mar del Plata salen a flote como gotas de agua que resplandecen con la luz del sol. La idea luminosa surgió cuando Paula se instaló en Buenos Aires en 2006 para estudiar producción musical, sembrando las semillas de fantasía que la llevaron a extender sus raíces musicales hasta Javier, también productor argentino. El proyecto remonta a un par de EPs y LPs en formato digital que estuvieron disponibles al público (aunque un tanto escondidos) como descarga gratuita. Un soberbio trabajo producido por Paula de manera independiente, del cual destaca su último álbum 1859, que obtuvo la atención inmediata de varios medios internacionales como el diario The Guardian (UK) en su sección “Best music from across the MAP”. Con la posibilidad de imprimir el disco en formato físico, Paula y Javier han compilado este año sus discos anteriores bajo el título Tres, una gran oportunidad que surgió desde el sello Casa del Puente Discos, que además les ha abierto las puertas a festivales como SXSW.
A juzgar, claro, por el sonido, Sobrenadar no es una banda que deba olvidarse en algunos años. Su armonía es onírica, suave y bastante apropiada para practicar la meditación. Imaginar las influencias que el dúo puede tener es toda una aventura para explorar, y quiero decir que no deben ser específicamente musicales. Podríamos imaginar, dentro de sus sueños, un mar paradisíaco reflejado en el cielo rosado del atardecer o quizás de la mañana (escucha Sur l’Ocean); podríamos pintar las profundidades más oscuras del Mar del Plata en Buenos Aires y observar hermosas especies de luz parecer estrellas simulando un cielo eterno (escucha Pleyares) y, quizás, fantasear con algunas sonoridades de la naturaleza que nos recuerden la belleza espiritual de la vida, la energía y el tiempo (Inicio y Descanso). Los ecos de la voz gospel de Paula sobre las nubes nítidas del denominado bedroompop hacen recordar la misma delicadeza que encontró Cocteau Twins o quizás Air en el mar de la serenidad, allá arriba en el cielo profundo: la cima del mar.
Tanto para músicos como para melómanos, adquirir el disco en formato físico resulta gratificante. No olvidemos reconocer el esfuerzo de bandas como esta, de las que no sólo es de admirar su difícil trascendencia frente a un puñado de bandas en Bandcamp y otras plataformas; también debe reconocerse su manera de crecer con una producción independiente bastante sofisticada.
Las explicaciones sobre el origen del universo han transitado de las metáforas más fantásticas a la evidencia no menos increíble. Ahora, posiblemente, ya no creemos que un ser superior “creó” la realidad en la que vivimos y que observamos, pero, a cambio, los descubrimientos astronómicos, físicos y de otras ciencias afines igualmente nos asombran y nos sitúan en un estado de estupefacción, de incomprensión por los procesos que ocurren a cada instante frente a nuestros ojos (y también muy muy lejos de nuestro horizonte inmediato) y de los cuales usualmente no nos damos cuenta.
¿Cómo se originó el universo? Si la ciencia dice la verdad, hubo un momento en que el cosmos y todo lo que en él existe se encontraba concentrado en una densa esfera de energía, cuya explosión súbita marca el inicio del tiempo y de la materia, una expansión que continúa hasta ahora y en la cual surgieron los planetas, los asteroides, las estrellas, las hormigas, “una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio” nuestros cuerpos y todo lo que vemos y percibimos, de la partícula más ínfima a la más inconmensurable.
¿Qué implicaciones tiene esto? Por ejemplo, una que el conocido astrofísico y divulgador de la ciencia Carl Sagan popularizó hace unos años y la cual continúa vigente: que, desde cierta perspectiva, todos somos polvo de estrellas, que las estrellas y nosotros, el mundo en el que nos encontramos y que nos rodea, compartimos una especie de hermandad secreta, cósmica, irrevocable.
“La única cosa en el universo que puede hacer más grande un átomo es una estrella”, dice Michelle Thaller en el video que ahora compartimos. Thaller es astrónoma en el Goddard Space Flight Center de la NASA, y ha realizado este video para el sitio The Atlantic, una variación del tema propuesto por Sagan y que la científica aborda desde otro punto de vista: si las estrellas que vemos en realidad no están ahí, entonces somos como estrellas muertas que miran de nuevo al cielo, en un anhelante gesto de nostalgia por la forma que alguna vez fuimos.
Thaller realiza un rápido recorrido por la historia de los elementos, del hidrógeno primordial a todas las transmutaciones que este tuvo hasta quedar convertido en el hierro de nuestra sangre, o el oxígeno al interior de nuestros pulmones. Una noción que con todo lo admirable que es, Thaller lleva a un nivel superior.
La astrónoma plantea lo siguiente: llegará un día en el hidrógeno se consuma por completo y entonces muera la última estrella. El universo será entonces un lugar frío y oscuro por el resto del tiempo (“lo que sea que eso signifique”, acota Thaller), lo cual, tan solo de imaginarlo, resulta pesaroso. Un sitio sin vida, sumido en las sombras eternas. Y entonces Thaller concluye: el Sol brilla, el Sol nos ofrece energía que aprovechamos para nuestro desarrollo, el Sol y otros astros están ahí aún, siendo observados por nosotros, y esto “solo es un pequeña pieza del universo”, el fragmento más bien ínfimo de una historia que continuará por muchos siglos después de que nosotros también desparezcamos.
Eso nos da un sentido de pertenencia sobre lo maravilloso que es este tiempo, cuán maravillosa es nuestra vida ahora, nuestra vida real, y también cuán maravilloso es este tiempo en el universo.
Desafortunadamente para algunos de nuestros lectores no encontramos una versión subtitulada del video. Pero nos mantenemos al tanto, por si acaso pronto aparecen. Mientras tanto, es posible activar la opción CC que ofrece YouTube.
Referencia, información e imágenes extraídas de:pijamasurf.com
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